Introducción
Dios nos llama a vivir con un propósito claro: servirle con fidelidad y ser llenos del Espíritu y de sabiduría. En Hechos 6, vemos cómo los apóstoles, enfrentando una creciente necesidad dentro de la iglesia, tomaron una decisión crucial: delegar responsabilidades a hombres capacitados, para así enfocarse en la oración y la enseñanza de la Palabra. Este episodio nos deja una gran lección sobre liderazgo, servicio y la importancia de estar llenos del Espíritu Santo.
1. Un Llamado a Priorizar la Palabra y la Oración
Los apóstoles entendieron que su misión principal era la predicación del evangelio y la enseñanza de la Palabra de Dios. En lugar de distraerse con tareas administrativas, establecieron un principio fundamental:
"No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas" (Hechos 6:2).
Este pasaje nos recuerda que, aunque el servicio es vital en la iglesia, nada debe desplazar nuestra comunión con Dios ni nuestra dedicación a la enseñanza de Su verdad.
2. Liderazgo Basado en el Espíritu y la Sabiduría
Para resolver la situación, los apóstoles establecieron criterios claros para elegir a quienes se encargarían del servicio:
- Buen testimonio: Personas confiables y con una vida íntegra.
- Llenos del Espíritu Santo: Guiados por Dios en todas sus decisiones.
- Sabiduría: Capacidad de discernir y actuar con prudencia.
Esto nos enseña que cualquier rol dentro del cuerpo de Cristo, por más "pequeño" que parezca, requiere una vida entregada a Dios y guiada por Su Espíritu.
3. El Resultado de la Obediencia y el Orden en la Iglesia
Al tomar esta decisión, la iglesia experimentó un crecimiento sin precedentes:
"Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe" (Hechos 6:7).
Cuando el liderazgo espiritual se enfoca en su misión y la iglesia se organiza según los principios de Dios, el resultado es multiplicación, unidad y transformación.
4. Jesús: Nuestra Fuente de Victoria
Jesús nos enseñó que, aunque enfrentemos desafíos, podemos confiar en Su victoria:
"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33).
Los apóstoles no evitaron las dificultades, pero al permanecer firmes en su llamado, vieron la obra de Dios expandirse poderosamente. Nosotros también debemos confiar en que Dios nos ha equipado con Su Espíritu para vencer cualquier obstáculo.
Conclusión
El pasaje de Hechos 6 nos recuerda la importancia de la estructura dentro de la iglesia, el liderazgo guiado por el Espíritu y la fidelidad a la Palabra. Así como los apóstoles priorizaron la oración y el ministerio, nosotros también debemos buscar a Dios primero en todas las áreas de nuestra vida.
Si permanecemos en Él, seremos instrumentos de bendición y veremos Su gloria manifestarse.